"¡Hola mundo!" - Cómo he llegado aquí

Pues yo soy M. I. N. y, para empezar, lo mejor sería que mi mamá os contase cómo es que estoy yo aquí. Yo no soy muy consciente de lo que pasó, tan a gusto que estaba en su vientre cuando de repente... ¡sorpresa!
Pues con todos ustedes: ¡mi mamá!

Hola, yo soy la mamá de M. I. N. y lo único que puedo hacer es contar mi experiencia del gran día.

Tuve un embarazo bueno del cual pude disfrutar y aprender mucho. Esto fue gracias a los consejos y cuidados de mi matrona y a mis ganas de cuidarme (no sólo durante el embarazo, siempre lo he hecho) y de aprender sobre lo que experimentaba y me esperaba. Sabía que mi cuerpo iba a cambiar en muchos aspectos y mis sensaciones también lo iban a hacer, pero no me importaba, sencillamente los interiorizaba y aprendía de ellos.

Yendo al grano, mi momento de dar a luz se fue avecinando muy similar a cómo nos explicaron en los cursos preparto: expulsión del tapón mucoso, un par de días después las contracciones de Braxton Hicks se hicieron notables y molestas pero eran muy irregulares, las sentía principalmente de noche en la cama (3 o 4 en una hora, luego durante 2 horas ninguna contracción, luego volvían otra vez...), y al tercer día se volvieron cada vez más regulares y seguidas.

Llamé por tlf a mi marido.

piiii piiii - "Cariño, por donde andes paseando a la perra, gira y ve viniendo, por fa, que nos iremos al hospital que parece que MIN... ¡tiene ganas de vernos!"

¡Y aún quedaban 12 días para la fecha probable de parto!

Llegamos al hospital, pasé por ventanilla y me acompañaron para comprobar si realmente estaba de parto. Y sí, dilatada de 3 cm. Me preguntaron qué idea de parto tenía y dije

"Natural, o sea, sin epidural. Y me gustaría dilatar en la piscina si fuera posible, por favor."

Me indicaron que hasta los 5 cm no podía entrar en la piscina, que fuera a la habitación y cuando las contracciones fueran más seguidas avisara de nuevo.
Y así hice. Rompí aguas un rato después y al rato avisé que las contracciones ya eran más seguidas. Fui a monitores y me reconocieron de nuevo y ya estaba de 5-6 cm.

Me prepararon la piscina y estuve un buen rato en ella dilatando más. He de decir que... las contracciones no me dolían cada vez más. Diría que las contracciones duelen SIEMPRE con la misma intensidad, pero son cada vez más seguidas, lo que hizo que sintiera cansancio . Dilatar fue el proceso más tedioso para mí, fue... "lento", pero así es.
Dilatando no grité en ningún momento, era perfectamente factible controlar el dolor con la respiración. Me dejaron probar el gas, pero había que inhalar y exhalar por la boca con él, y yo controlaba mejor la respiración inhalando por la nariz, así que lo dejé.

Pues en ningún momento grité hasta que... ¡hiiiiiiii! Mi cuerpo empujó sin casi ser yo voluntaria de hacerlo. Menudas ganas de apretar ¡madre mía!
Al cabo de un rato miraron otra vez de cuántos cm estaba dilatada y me dijeron que ya estaba casi a punto. 

"Ya casi estás, camina un poquito y haz movimientos con la cadera para que la cabecita se ponga bien del todo y nos vamos preparando"

Así hice, además me "sacudieron el manzano" (las dos matronas, con un pañuelo, cada una a un extremo de mi pompis, me lo sacudieron) para ayudar a la colocación de la cabecita de M. I. N. 

Luego me preguntaron si me hacía ilusión dar a luz en la piscina, y dije que no necesariamente. Y al mismo segundo estaba de pie, apoyando mis manos sobre la camilla, empujando.
Mi marido se acomodó delante de mí, simétrico a como yo estaba, sujetándome las manos; y las matronas se acomodaran cada una a un lado de mis piernas con un espejo para ayudarme en el expulsivo.
A cada contracción mi cuerpo empujaba con mucha fuerza, muchísima, y de manera extremadamente natural. Se podría decir que gracias a las contracciones di a luz.
El momento de la expulsión no es ni más ni menos doloroso que la dilatación, es diferente y es increíble.

Media hora empujando y... M. I. N. estaba en mis brazos y al par de minutos mamando en mi pecho derecho.
Sus papás mirándola enamorados.

Mi conclusión es

El parto es asombroso, mucho menos doloroso que lo que yo me podría haber esperado (pero sí es doloroso) y con muchas sorpresas por las experiencias y sensaciones nuevas. 

Quizás el temor de algunas madres a dar a luz es el dolor, pero ya os digo que no, son experiencias muy nuevas que nos "trastocan" y crean un "choque" porque nunca hemos sentido nada igual. Pero experiencias brutales y preciosas.



Mamá de M. I. N. 

Comments

Post a Comment